Muchas veces se habla de ventas, de llenar la agenda o de vender más. Pero hay algo que pasa antes y que es igual de importante: los clientes potenciales.
Un cliente potencial es alguien que ya te conoce, que te tiene en el radar y que, aunque aún no te haya comprado, ya ha dado el primer paso: se interesó.
Y créeme, eso vale mucho más de lo que parece.
¿Por qué?
Porque cuando alguien muestra interés, aunque sea solo con una pregunta, un mensaje o un comentario, ya estás dentro de su cabeza. Y cuando tenga que decidir, no va a empezar desde cero. Va a pensar en ti.
Por eso siempre digo que no se trata de venderle a cualquiera.
Se trata de cultivar relaciones con la gente que de verdad encaja contigo.
Personas que han visto lo que haces, les ha llamado la atención y sienten que podrías ser justo lo que están buscando.
El contenido que creo tiene ese objetivo: atraer a los que tienen más posibilidades de convertirse en clientes reales.
No solo de atraer por atraer. Porque no necesitas ruido. Necesitas intención.
Y cuando empiezas a generar una comunidad de personas interesadas, que te siguen, te escriben y te escuchan, todo cambia.
Ahí es donde está el verdadero valor.